Día 30



"Ve más allá del dolor y la pena. Existe para el bien de la humanidad." Miyamoto Musashi

En el discurso social no es común encontrarnos con conversaciones alrededor de temas necesarios e incómodos que revelan verdades innegables que nos permiten reflexionar sobre nuestro lugar en el universo y nos invitan a vivir  con toda la intensidad de la que somos capaces. 

El mirar directamente a los ojos a un mundo que sigue siendo tan misterioso como lo ha sido desde el principio de los tiempos no es para almas tibias. Confrontar nuestra propia mortalidad, la existencia de la maldad, la injusticia, el dolor y la enfermedad nos puede convertir en seres resentidos y vengativos. 

La respuesta al dilema de qué hacer mientras existimos no es obvia, sin embargo, las diferentes culturas han creado sus propios mapas de significado y nosotros hemos sido sus herederos. Muchos podemos pasar la vida entera sin saber que el nuestro era tan solo uno de los tantos mapas que existen. 

En mis propias búsquedas me he encontrado con diferentes pensadores que independientemente de la cultura de donde provienen, coinciden en una visión que apunta hacia un mundo inspirado por la misma extrañeza y respeto a la existencia. Uno de ellos es Erich Fromm, pensador alemán, quien considera que nuestra principal tarea es la de ser los parteros de nuestro propio nacimiento para que así podamos devenir en la manifestación de todo nuestro potencial.  

Fromm subraya que nuestra capacidad de amar depende del desarrollo de un carácter que ha sido producto de nuestro encuentro honesto con la vida. Dicha encuentro nos despierta a nuestras dependencias, a nuestro narcisismo pasivo y superficial, pero también a nuestro propio potencial y al coraje de confiar en nuestro potencial para alcanzar nuestras metas. Podríamos considerarlo como un remedio que no cubrimos de dulce por lo amargo de su verdad que cura. Un remedio así es lo que mantiene la soberbia a raya. 

El embarcarnos en la aventura de la manifestación de nuestro potencial implica un respeto profundo por los todos los demás como seres que buscan también revelar su propio potencial. Fromm considera que una comunidad compuesta de individuos exploradores infatigables de su propio potencial, tiene unos vínculos de pertenencia y fraternidad  mucho más fuertes ya que están basados en el júbilo de ser productivos por el bien común. 

Cultivémonos. 


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